Lo pisamos a diario. A veces sin darnos cuenta. Pero bajo nuestros pies, vive algo que hace posible nuestra vida: la tierra.

En un bosque de alimentos sano, el suelo no es una capa muerta. Es un ecosistema vivo donde plantas, hongos, bacterias e innumerables microorganismos colaboran constantemente. Lo que a nosotros nos parece estancado es en realidad una red vibrante de conexión e intercambio. Y ahí es precisamente donde comienza la resiliencia de un paisaje.

Hongos AM: los aliados invisibles en las raíces

Los hongos micorrízicos arbusculares (hongos MA) viven en las zonas radiculares de muchas plantas. Son diminutos, invisibles a simple vista, pero desempeñan una función invaluable. Estos hongos penetran en las raíces de la planta y forman ramas (arbúsculos) donde se produce un intenso intercambio entre la planta y el hongo.

Las hebras fúngicas (hifas) se extienden mucho más allá de las raíces, hasta metros, ampliando significativamente el alcance de la planta. No solo aportan agua, sino también nutrientes difíciles de absorber, como fósforo, azufre, magnesio, calcio, cobre y zinc, a la raíz. Sustancias que, de otro modo, a menudo permanecerían inaccesibles.

Gracias a los hongos AM:

  • ¿Pueden crecer las plantas en suelos pobres?
  • Son más resistentes a la sequía, al estrés térmico y a los patógenos del suelo.
  • Mejoran su absorción de nutrientes y la fotosíntesis.
  • obtienen acceso a un sistema de comunicación subterráneo en el que pueden intercambiar información con otras plantas a través de sustancias señalizadoras: sobre sequías, plagas o la disponibilidad de ayuda

Esta red funciona como una especie de extensión sensorial de la planta: un sistema inteligente que la ayuda a sobrevivir y prosperar.

En un bosque de alimentos creamos conscientemente condiciones en las que esta simbiosis pueda florecer:

  • Alimentamos la vida del suelo con material orgánico (como mantillo, residuos de poda y compost)
  • Evitamos perturbar el entorno (por lo que no cavamos ni aramos).
  • No utilizamos pesticidas ni fertilizantes artificiales.
  • y plantamos plantas diversas y perennes desde el principio, para que la red pueda desarrollarse plenamente.

Sin los hongos AM, muchas plantas quedarían literalmente abandonadas a su suerte. Con ellos, surge un sistema vivo de cooperación, resiliencia y reciprocidad.

Hongos EM: los aliados silenciosos de los árboles

Además de los hongos AM, también conocemos las ectomicorrizas (hongos EM). Estas no viven en las raíces, sino alrededor de ellas, principalmente en árboles como el castaño, el avellano, el haya, el roble, la morera y el nogal.

Los hongos EM construyen vastas redes que conectan a los árboles, también conocidas como la red leñosa. Ayudan a los árboles a absorber nitrógeno y fósforo, les brindan protección contra enfermedades y facilitan la comunicación entre especies.

A menudo reconocemos su presencia por las setas que aparecen por encima del suelo: boletus, rúsulas, níscalos… Cada temporada sacan a la luz su obra.

Quienes deseen apoyar a los hongos EM deben elegir árboles ricos en biodiversidad, conservar hojas y ramas, y evitar perturbarlos. Las redes EM crecen lentamente, pero construyen conexiones profundas que sustentan la vida.

El suelo como organismo vivo

El suelo no es un recipiente vacío, sino una comunidad compleja. Un suelo sano:

  • tiene una textura aireada y desmenuzable: ¡agua y aire!
  • Contiene un aporte equilibrado de nutrientes
  • Está lleno de vida: bacterias, hongos, gusanos, nematodos, protozoos…

Una sola cucharadita de tierra sana alberga más microorganismos que el número de personas en la Tierra. Descomponen la materia orgánica, liberan minerales y, junto con las plantas, forman una red viva.

La salud del suelo se basa en tres pilares:

  • Físico: estructura, porosidad, enraizabilidad.
  • Química: equilibrio de nutrientes, pH, capacidad de intercambio.
  • Biológicos: actividad y diversidad de la vida del suelo.

Modern microbial testing is helping us understand soil life ever better. We already incorporate this into my work—to work with the soil beneath our feet with greater precision and respect.

¿Qué puedes hacer?

Ya sea que esté iniciando un bosque de alimentos o manteniendo un pequeño jardín, aquí hay tres pasos poderosos:

  • Evite perturbar el terreno: no cave, are ni muela.
  • Mantenga el suelo cubierto: con mantillo o plantas vivas.
  • Diversidad alimentaria: plantar una variedad de plantas y añadir material orgánico.

Un suelo vivo previene la erosión, aumenta la retención de agua, favorece la biodiversidad y contribuye a la adaptación climática y a la seguridad alimentaria.

Lee aquí cómo puedes hacer esto en la práctica.

A menudo creemos que hacemos crecer las plantas. Pero en realidad, es la tierra la que nos sustenta.

Cuídala y ella cuidará de ti. En los proyectos que desarrollamos juntos, siempre prestamos atención a todo lo que ocurre bajo nuestros pies. Así, ¡podemos ayudar a que su propiedad se desarrolle al máximo!